2005-03-28
Dejo, en la etérea naturaleza de esta página, mis impresiones.
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![]() Waxing Gibbous 68% of Full Sun 6 Apr, 2025 Fase Lunar |
1 Opiniones:
Cumpliendo mi promesa.
Tristeza, rabia e impotencia son sentimientos que rebrotan en mi, cada vez que observo, casi a diario, imagenes como esta, tan común en las tierras de Castilla y León en las que habito.
"Las casas abandonadas son de todos
los que las vemos al pasar. Nos hablan
desde su orilla extraña los jardines
en que abundan las zarzas; la memoria
es una herida en la maleza y, quieta,
flota la niebla del pasado. Al borde,
al borde mismo del camino, en esa
pequeña encrucijada en que el semáforo
siempre obliga a parar, está la casa,
revestida de harapos, en silencio:
la casa abandonada en la penumbra,
con sus verjas cansadas que se apoyan
igual que dos ancianas, una en otra.
Dentro, en la oscuridad, hay un espejo
que brilla inmóvil, frío, muy extraño,
como un recién nacido o como un muerto
que se acabase de morir y nadie
sabe explicarse qué hace allí, qué hace
colgado en la pared y recogiendo
en su rostro de plata, inexpresivo,
la luz de fuera y el hedor de dentro.
Delante de la casa, ajenos, pasan
los coches a diario y el azogue
va reflejando sus siluetas, sombras
desatinadas ya,pues no hay memmoria,
no hay nadie en el espejo, ni en la casa:
no hay nadie que conserve o que mantenga,
que impulse o que genere, que produzca
frutos dulces o amargos. Y comienzan
las dunas del desierto en esta casa
abandonada que mantiene aún,
en pie, su corpulencia y está ciega.
Ciega y sin alma ya, ciega y sin gente,
derribadas sus puertas y expedito
para la lluvia el paso y para el tiempo.
Y hay un boquete en el tejado, un hueco
por el que llueve dentro y al que asoman
las vigas quebrantadas mientras llueve.
Y llueve siempre fuera y llueve dentro
y llueve dentro de la casa y llueve.
Y habrá quien, al pasar, pregunte dónde,
dónde y por qué y de qué manera y cuándo
y qué hace aquí esta casa, abandonada,
dejada así morir, mientras se pierde
para siempre su aroma. Dónde están
los hijos de estos muertos, qué perjurio
se ha cometido aquí, qué sacrilegio,
cuánta infidelidad, qué desmemoria.
Y detrás de la puerta se oye el ruido
del desierto incansable que amontona
arena en sus carruajes para el día
del asalto final, cuando la casa,
por fin, se venga abajo, para cuando
se hunda, como un buque, sin dejar
ni el más mínimo rastro en la perfecta
superficie del mar, ancha, brillante".
Manuel Ballesteros Las casas abandonadas, Algaida Editores, 2003
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